
Habráse de caer la lluvia y el perfil de los edificios.
Y seguro correrán las calles, mil casas a distancia de cualquier lugar parecido a casa, solas las botas, el sabor de tiempo, la costumbre de loco vagabundo.
Y no habrá lugar al que volver, sin nadie que espere ni nadie a quien esperar, tocando el cielo con las puntas de las alas.
Se acerca, sí, se acerca el final de la línea, y habrá de aparecer la puerta.
Habrá de volverse el punto sin retorno.
Y de todo lo que puedas hacer, hazlo todo
menos tener cuidado.
Segunda estrella a la derecha
y todo recto
hacia el amanecer.
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