Sé que volverá mi viaje.
Late la realidad en las paredes de los edificios, más nueva, más brillante, como era entonces cuando yo...
Y no había nadie que esperase ni nadie a quien esperar. Y mis pasos eran sobre las nubes, transformándose en el tiempo, a cada instante... incesantes, vivos, simples.
Y ahora agosto vuelve a la puerta a pedir explicaciones, y todas las libretas a medio escribir responden del aprendizaje y los días.
Que ha pasado el tiempo, y eso, bien nos pese mal o no, es invariable.
Ni tan nuevo, ni tan viejo, ni tan sabio, ni tan lleno, ni tan muerto.
Sé que volverá mi viaje.
viernes, 2 de abril de 2010
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