martes, 20 de julio de 2010
miércoles, 30 de junio de 2010
martes, 29 de junio de 2010
que permite ser sin tensión,
lunes, 28 de junio de 2010
sábado, 26 de junio de 2010
martes, 22 de junio de 2010
lunes, 21 de junio de 2010
je t'aime...

miércoles, 9 de junio de 2010
lunes, 31 de mayo de 2010
miércoles, 26 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
miércoles, 19 de mayo de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010

y las cubre el manto
miércoles, 12 de mayo de 2010
La guerra
No es así solo que escriba sin más las letras. No es únicamente de las paradas ahogadas para autobuses ahogados, cansados de ser solo la noche, que persiste invierno en caída libre. No es tan solo de nominar las formas intangibles y hacerlas sucesión imprecisa, como si el miedo se encontrase al llegar más que al salir. No es la huida, ni el túnel congelando la luces últimas, ni tu cuerpo sobrio -o no tan sobrio- expirando años, sueños, caparazones de papel y verso tras las ventanas que abro cuando te hago el amor. No es el origen ni la razón que no existe. No por la filosofía de los hombres grandes ni por la filosofía de los bolsillos desterrados.
Si acaso este saberse de extranjero que no anula las horas… -aunque tampoco.
Y es que puedes verte a ti sujetando estos papeles en las manos, a mi escribiendote con mi gato sujetado al marco de la ventana -y no sé si es una cría o quiere suicidarse- a todas las personas ahí fuera, viviendo sus vidas; a toda la gente del mundo. E incluso los que nazcan hoy, todos, dentro de cien años, habremos muerto.
Y estaremos muertos toda la eternidad.
Así afirmo la guerra. El combate libre por la libre voluntad del espíritu dinámico del hombre que se niega a someterse.
Así afirmo la guerra. Que si nada tiene al final sentido, el espíritu debe al menos enfrentarlo, no narcotizarse.
Así afirmo la guerra.
Y tres veces la firman mis verbos, la sangre…
sábado, 8 de mayo de 2010
driftwood

Habráse de caer la lluvia y el perfil de los edificios.
miércoles, 21 de abril de 2010
...y te haré un poema (vamos, el primero)...
miércoles, 14 de abril de 2010
Cosa 1
Como un aliento de océano que pone en paz el corazón y descansa la piel después de haber caminado una hora bajo el sol de la casa a la playa, con su integridad por debajo de las olas.
Una verdad tan profunda, tan incontestable, tan desatadamente serena que su realización significa siempre perfección, origen, paz. Su aparición siempre metamorfosis. Y es que
no es
hasta que todo se estremece
que cada cosa ocupa el lugar que le corresponde.
La gota volviéndose infinita, conociendo la inmensidad por el ojo de la inmensidad. Así fue que
"la muerte ha sido conquistada en la victoria.
He aquí os cuento un misterio:
No todos dormiremos,
pero todos seremos transformados"
1ª Corintios 15:41,45b
domingo, 11 de abril de 2010
Esta afirmación
estalle, atardeciendo el número
impreciso; no que se desplomen
los naufragios al desierto
como si fueran sal, la corona
de ennegrecerse y los vestidos más arriba,
de la última vez que no supiste
quien.
No habrá dos
para quien no comprendió el primero
y somos pocos - éramos pocos entonces
y el suicidio,
el diablo
y la bebida
se encargaron del resto- así que no,
no permitas que se lleven
las palabras, el alfabeto
que domestiqué al amarte,
nuestra metáfora de imperfección.
Mas alguna vez
has de enterrarte del mundo
y su crujido...
A vez alguna este
temblar de viento tras las puertas
y tú, y nadie
de mí ni de nosotros...
Que hasta el agua de los mares
ha de morir atravesada para
esta afirmación de ser
y ser humano
siempre, en forma, tiempo, la imagen
del devenir,
los días...
martes, 6 de abril de 2010
Letra a la distancia de ti
Nació con los verbos astillados, en los días en que a las pupilas clavaban el sol convexo de la infancia, vuelta ya de sí misma al otro lado.
No tuvo canción ni platos de familia donde morder burbujas de plástico, ni lunes o costumbres estúpidas con que intoxicarse. No tuvo lluvia ni agosto ni siete meses ni lugar al que volver.
Ellos le llamaron hombre porque le brotaban ramas.
Él se hizo a media sombra, medio mar donde esconder su rostro.
Y al final, crujió. Por el pulmón derecho y por la fuente de sangre, de boca a las letras y a pleno grito, hecho de sí el equilibro del plano y la matemática pura de humanidad.
Se fue hace mucho tiempo en busca de su nombre,
a medio adán siempre
y todavía,
tras la canción de eva y su pulmón izquierdo.
viernes, 2 de abril de 2010
Locura
-¿Cosas extrañas? -susurró ella levantando la cabeza. La luz blanca del cuarto daba un aspecto atemporal a su rostro, bordeado de aquella larga cabellera violeta, como un río de luna impura dehaciendo un encantamiento de nieve y montaña y lobos de pelo hirsuto y estirpe real-. Extrañas...¿como qué?
-No sé -replicó irguiéndose sobre el catre pequeño y clavando la mirada en la pared desnuda como si fuera un horizonte esperando a kilómetros de distancia-. Sueño que veo una extensión infinita de color azul en movimiento, y algo parecido a un somier de madera cónvaco que surca sus ondulaciones, y tu y yo, y estamos fuera, y estamos solos, y vemos el cielo, de nuevo, ¿sabes?, por dios, el cielo... Y escucho música de nuevo, y bailamos y hacemos el amor bajo las estrellas y... no sé... cosas extrañas... -apartó los ojos de la pared y la observó con calma inquisitiva, escrutando si le había comprendido o no-. ¿Crees que estoy loco?
Ella le miro, sonriendo. Ella siempre le sonreía. A otros les habían asignado compañeras que sólo mantenían con ellos la cordial relación, siempre esterilizada de emociones y pasión, de la procreación. Pero ella siempre le sonreía, y le hablaba y le escuchaba. No podía comprender claramente aquella sensación por mucho que buscara. No había nada, ni en el más recóndito de los rincones de su cerebro cibernético, que pudiera explicarla, y eso le turbaba. Sabía lo que hacían con los defectuosos, los acusados de espionaje y sedición. Y sabía lo que hacían con sus compañeras.
Ella pudo leer el temblor de su rostro y, sin dejar de sonreír, apoyó su cabeza sobre su pecho y le susurró al oído.
-Si, me temo que lo estás. Completamente loco, chiflado, has perdido la cordura y la decencia -dijo sin un ápice de duda en su voz-, pero te contaré un secreto -y entonces le abrazó. Y cuando estuvo segura de que el latido de sus marcapasos se había sincronizado de nuevo, suspiró lenta y suave, como si cantase una melodía de cuanto todo estaba bien aún-: todos los grandes hombres lo están.
Y fuera, el murmullo de los guardias en el recinto se hizo lejano.
Y el se durmió en sus brazos.
Y soñó con ella.
Y con el mar, eso que para él no tenía ya nombre siquiera.
Y es que hay cosas que ni el tiempo ni el silencio ni la soledad ni la sumisión podrán jamás borrar del alma del ser humano.
Canción de espera y viaje
Late la realidad en las paredes de los edificios, más nueva, más brillante, como era entonces cuando yo...
Y no había nadie que esperase ni nadie a quien esperar. Y mis pasos eran sobre las nubes, transformándose en el tiempo, a cada instante... incesantes, vivos, simples.
Y ahora agosto vuelve a la puerta a pedir explicaciones, y todas las libretas a medio escribir responden del aprendizaje y los días.
Que ha pasado el tiempo, y eso, bien nos pese mal o no, es invariable.
Ni tan nuevo, ni tan viejo, ni tan sabio, ni tan lleno, ni tan muerto.
Sé que volverá mi viaje.






